Donald Trump da una tregua de tres meses para imponer el veto a Huawei

La compañía china responde al presidente de EE UU que “subestima” sus fortalezas

 

Una rama de olivo. Motivado por la preocupación de los usuarios y los efectos económicos y logísticos adversos en las compañías estadounidenses —Huawei invirtió el año pasado 11.000 millones de dólares en la compra de componentes a empresas de EE UU—, el presidente Donald Trump ha anunciado una tregua con esta empresa al retrasar hasta el 19 de agosto el veto a que el gigante chino pueda recibir suministros estadounidenses. Huawei, por su parte, ha restado importancia al gesto, que considera irrelevante. En una entrevista concedida a los medios chinos, el fundador de la compañía, Ren Zhengfei, ha considerado que Washington «subestima» a este gigante tecnológico.

La moratoria supuso un efecto inmediato en la Bolsa de Nueva York, con los índices Dow Jones y Nasdaq en subida desde primera hora de la mañana en respuesta a ese respiro para el negocio de la firma y de de todos los proveedores estadounidenses afectados. Esa espada de Damocles sigue sobre Huawei, uno de los buques insignia de la industria china, primer fabricante de móviles y ahora gran foco de la guerra fría económica que Estados Unidos libra con el gigante asiático.

Como sucediera el año pasado con la tecnológica china ZTE, y como propio de su manual de negociador, Trump primero golpea, pero luego se abren puertas de negociación. El aplazamiento del veto, ha dicho el secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, en un comunicado, «da al sector tiempo para organizarse de manera diferente, y al Departamento (de Comercio) la posibilidad de determinar las medidas a largo plazo apropiadas para las empresas de telecomunicaciones, extranjeras y estadounidenses, que en la actualidad utilizan los equipos de Huawei para algunos servicios esenciales». Pero también torga un espacio para que Washington logre su objetivo último: un acuerdo comercial global.

Para Ren, el impacto en Huawei es asumible. Su compañía, la segunda en ventas de móviles en todo el mundo por detrás solo de Samsung, ya contaba con planes B para el caso de que se interrumpiera su cadena de suministros estadounidense. “No vamos a excluir, de golpe y a la ligera, los chips estadounidenses. Debemos crecer juntos. Pero si se producen dificultades en el suministro, tenemos planes de contingencia”. “En época de paz (antes de que estallara la guerra comercial), nos surtíamos mitad de chips estadounidenses, mitad de chips de Huawei. No se nos podrá aislar del resto del mundo”.

La entrevista, de la que el periódico estatal Diario de la Juventud publica una transcripción, sostiene que “el Gobierno estadounidense subestima nuestras fortalezas. La infraestructura 5G de Huawei desde luego no se va a ver afectada”.

El liderazgo por esta tecnología —el futuro estándar de comunicación inalámbrica que promete revolucionar nuestro uso de los aparatos— es una de las grandes razones de fondo de la súbita y drástica rivalidad entre China y Estados Unidos, que amenaza con convertirse en una nueva guerra fría. Y Pekín, como se ha jactado Ren, lleva ventaja en esta carrera. “En lo que respecta a la tecnología 5G, otros no podrán alcanzar a Huawei al menos en dos o tres años”, ha puntualizado el antiguo militar. En ese sector, “estamos a la cabeza, aunque en la comparación entre países aún estamos muy lejos de Estados Unidos”.

Ren también admitió que, en la búsqueda de su compañía por la supremacía tecnológica, es “inevitable” el choque con EE.UU. No obstante, expresó su agradecimiento a las empresas de ese país. “Al final, tenemos que colaborar para contribuir a la mejora de la humanidad. Sigue mereciendo la pena aprender de la profundidad y amplitud de la tecnología estadounidense”.

En China, la nueva medida contra la joya de la corona tecnológica ha avivado la llama del nacionalismo, que ya comienza a bullir ante el drástico deterioro de las relaciones comerciales entre los dos países, cuando había parecido que ambos se encontraban cerca de un acuerdo. El periódico Global Times publica este martes que «el corte de los suministros estadounidenses tendrá un cierto impacto en Huawei, pero seguro que será limitado. El alcance se decidirá no solo por los preparativos que había adoptado la empresa y su respuesta a la crisis, sino también el apoyo de la sociedad china a Huawei para superar sus dificultades».

El Gobierno chino aún sopesa medidas de respuesta. Una de ellas podría ser restringir las exportaciones de tierras raras, materiales imprescindibles para la fabricación de productos de alta tecnología, incluidos los automóviles eléctricos. Esos materiales están exentos en la subida de aranceles decretada por Washington hace diez días sobre exportaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares, y a la que Pekín respondió a su vez con aranceles del 10 al 25% sobre 60.000 millones de productos de EE. UU.

Esa posibilidad ha cobrado fuerza después de que el presidente chino, Xi Jinping, inspeccionara este lunes una planta de extracción y procesado de tierras raras, en una visita de la que ha informado la agencia de noticias estatal, Xinhua. China produce el 90% de estos materiales en todo el mundo.

 

FUENTE: EL PAIS

FOTO: Ren Zhengfei – FUNDADOR DE HUAWEI – INFOBAE.COM